20 de abr. de 2010
Déus i món real
Article publicat a la Vanguardia – Artículo publicado en La Vanguardia (19/04/2010)
Cuando hace unos días establecía una videoconferencia con el Campo Base del Annapurna y veía a mis compañeros por la pequeña ventana, me asaltó esa duda ontológica, tan persistente y obsesiva, acerca de la verdadera realidad. Recién aterrizado a Barcelona después del accidente que me apartó de la expedición, vivía ante la pantalla las misma sensaciones que el protagonista de Matrix: ¿cual de los dos es el mundo real? ¿el que por la ventanilla muestra a hombres barbudos apiñados delante de la webcam, o el mundo que veo a través de la ventana de mi casa?.
El Annapurna, que ya escalé en 1999 se ha convertido, después de mi accidente, en un recuerdo confuso. Se trata de la primera cumbre de más de ocho-mil metros pisada por el hombre, proeza protagonizada por los franceses M. Herzog y L.Lachenal en 1950. Si la gran cantidad de expediciones que hay congregadas este año al pie de “La Diosa de la Abundancia” no cambia las estadísticas, el Annapurna seguirá siendo el ocho-mil con menos ascensiones. Y es que la fama de ser la montaña más peligrosa de los “catorze” no la convierte en un reclamo precisamente atractivo para la mayoría de los alpinistas. Los peligros se concentran especialmente entre el Camp 2 (5600 m) y el Campo 3 (6500 m), donde una zona de “seracs” glaciares suspendidos al vacío y que periódicamente arrojan aludes de bloques de hielo- barra el paso a los alpinistas. Porque si algo tiene el Annapurna por su vertiente norte, -la escogida por el equipo de Edurne-, es que se trata de una colosal demostración de poderío glaciar. Hay diferentes rutas que surcan esta caótica cara norte, pero la que más se está utilizando en estos últimos años es la alemana, muy a la izquierda de la ruta original, la francesa, ya muy desaconsejable por la degradación glaciar. Esta podría decirse que es la menos peligrosa, ya que los peligros se concentran en un cono de aludes que hay que atravesar a unos 6000 metros. Pero fuera de este pasaje, la ruta es bastante segura y franca.
He estado en muchos montañas y el Annapurna, cuando uno lo observa desde el Campo 1, se muestra como una muralla contundente y firme de más de tres-mil metros. Algo que le confiere esa belleza fría pero innegable de la grandeza. Puede que todo sea Matrix, pero el que inventó el Annapurna pensaba, seguro, en los grandes dioses.







20 de abr. de 2010 a les 16:57
m’agrada!
20 de abr. de 2010 a les 17:08
Excellent Ferran!
per cert, grendes dioses o diosas
20 de abr. de 2010 a les 18:55
Gràcies!
20 de abr. de 2010 a les 19:06
Genial Ferran! Avui llegia una entrevista extensa sobre tu. Brutal com penses! Orgullos.
Una abraçada cosí!
20 de abr. de 2010 a les 19:07
ets un crack!!
20 de abr. de 2010 a les 19:42
Apreciado Ferran, siento la mala suerte que tuviste. Te felicito por tanto trabajo honesto que has realizado. Aunque no hayas estado con tus amigos en el ataque final, seguro que tu labor inicial con ellos ha sido decisiva. Te deseo una rápida y completa recuperación. Espero que pronto puedas celebrar con ellos el éxito de la aventura en la que has estado tan implicado hasta ahora. Hace dos años pasé por quirófano para el ligamento cruzado y hace 20 por un ligamento del tobillo … Aurrera !!!
20 de abr. de 2010 a les 20:31
Grácies por estar tan cerca de los dioses y las diosas y hacernoslo llegar