El pasado viernes 13 por fin conseguí subir al Makalu Lha, donde está situado nuestro Campo 2. La verdad es que quizás no era estrictamente necesario, en términos de aclimatación, de llegar a los 7500 metros del famoso collado que separa el Makalu del Makalu II. Pero una vez en marcha, me hacía ilusión llegar hasta el collado, volver a poner los pies en el punto más alto que pisé hace dos años. El lugar es inhóspito, frío y ventoso, y su amplitud da más bien una sensación de territorio lunar, desangelado, muy alejado de todas partes. El Makalu queda todavía a mucha distancia y parece una cima inofensiva y bastante accesible, una sensación alejada de la realidad: todo el mundo que lo ha escalado habla de un día de cumbre muy largo y duro.

163-Makalu Lha (7500m)

El intenso viento me expulsa del Campo 2, y empiezo el descenso. Cerca del punto final de la cuerda fija puede intuir el lugar donde el francés Yannick pasó la última noche de su vida, acompañado de Enric Llonch. Mientras voy bajando recuerdo cada metro que recorrimos juntos durante el rescate delYannick, cada metro de esperanza, que con una exasperante lentitud, nos parecía que nos conducía a la salvación.

Hacía dos años, y justo parecía que fue ayer, que por fin después de un gran esfuerzo llegábamos al C1, a 6600 metros de altura. Un esfuerzo en vano: Yannick se apagó cuando el oxígeno y la camilla nos habían llegado.