Mañana hará dos semanas que llegamos al Campo Base y la verdad es que he tenido que repasar dos veces el calendario para creérmelo. Aquí arriba, los días caen uno tras otro sin darte cuenta, de tanto que se parecen los unos de los otros, y si te descuidas, en esta arcadia feliz, podrían pasar años y pensar que vives en un simple presente prolongado. Esta es una sensación muy típica de las expediciones, la de caer en una especie de pozo de atemporalidad.

Al principio fue todo muy rápido. En pocos días tocamos los 7000 metros y lo teníamos todo prácticamente preparado para atacar la cumbre. Durante los días de descanso hizo bastante bueno, pero ya se empezó a entrever lo que ha acabado pasando: tenemos encima el Jet Stream subpolar, que, sin entrar en muchos detalles, significa mucho viento.

053- En Yannick arribant al primer coll

De todas maneras, hace tres días subimos hasta el Campo 1 con la esperanza tímida de que los meteorólogos se equivocaran. De hecho, el mismo Dani Ramírez, me confirmaba extrañado que no deja de ser una cierta anomalía que este fenómeno de fuertes corrientes de viento, baje tanto de latitud en estas épocas. La idea era terminar de llevar todo el peso hasta el Campo 1 y, si sonaba la flauta y cambiaba la previsión, seguir hasta la cima. De paso, hacíamos un recordatorio a la aclimatación.

El recorrido hasta el Campo 1, es la parte más enrevesada de este itinerario. Y cada vez más, por el calor persistente, se está convirtiendo en un laberinto de difícil y compleja solución. El acceso lógico por el glaciar de Diama es casi imposible, ya que el glaciar está muy roto. Para evitar esta dificultad, lo que en Simone Moro nos sugirió cuando estuvo aquí el pasado invierno, es la de remontar un corredor de nieve muy cercano al CB, y que por el otro lado, bajando 150 metros de desnivel, te lleva hasta la parte alta ya del glaciar. La propuesta a primera vista es una locura, porque el corredor tiene casi mil metros de desnivel, y ya por sí solo podría considerarse como una ascensión, con un tramo final de 50 grados. En total, el collado que nos permite acceder al glaciar del Diama tiene 5400 metros de altura, es decir, 1200 metros por encima del Campo Base. Pero este paso es la única solución. Desde este collado, se puede ver parte del largo glaciar de Diama, desde la entrada caótica y casi inaccesible, hasta que gira detrás del espolón que divide las vertientes oeste y noroeste del Nanga Parbat. De hecho, de tan lejos que está, el Campo 1 y nuestra ruta aún no se ven desde esta gran atalaya.

Diama des del collet

Tras una corta esquiada por una pendiente pronunciada se llega al glaciar del Diama. En este punto tienes la sensación de entrar en una dimensión desconocida. Un lugar que casi no ha pisado nadie. Remontar el glaciar hasta el Campo 1 puede costar entre dos o tres horas más, pero lo más impactante es tener la sensación de que estás en un punto sin retorno. El glaciar por abajo es un auténtico laberinto sin escapatoria y el collado, la única puerta de salida, de subida supone un incómodo tramo por remontar, y una vez arriba, la bajada hacia el Campo Base, no es ninguna broma.

Y todo esto queda registrado en la mente mientras te vas acercando a la cima y te vas alejado cada día del Campo Base. La sensación de que los puentes se van destruyendo tras de sí. Y es este factor es el que da valor a esta ascensión, y en general a la razón de ser del alpinismo.

Recorregut Total